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Este lunes 21 de agosto la porción central de la sombra de la Luna recorrerá amplias zonas de los estados de Oregon, Idaho, Wyoming, Nebraska, Misuri, Illinois, Kentucky, Tennessee y Carolina del Sur, además de tocar partes de Kansas, Georgia y Carolina del Norte, en lo que será el primer eclipse total de Sol en los Estados Unidos desde 1979 y el primero de costa a costa desde 1918.
Vistos desde la Tierra, los discos de la Luna y Sol aparentan tener el mismo tamaño, pero no fue siempre así, ni tampoco lo será eternamente, por lo que contemplar un eclipse de Sol en nuestros tiempos es un verdadero privilegio cósmico.
Tanto los eclipses lunares como los solares han fascinado a la humanidad en toda su historia, y su observación, en especial si se trata de un eclipse total de Sol, es una experiencia única que marca de por vida.
Los eclipses solares son sencillamente estremecedores, pero más que excepcionales espectáculos, han sido eventos astronómicos esenciales para la comprensión misma del universo.
Fue gracias a sus experimentos durante el eclipse total de Sol del 29 de mayo de 1919 que el astrofísico británico Arthur Eddintong, instalado en la isla de Príncipe, en las costas africanas, pudo validar lo plasmado por Albert Einstein cuatro años antes en su teoría de la Relatividad General.
Según la teoría de Einstein, la gravedad altera el espacio-tiempo y lo curva, es por ello que la imponente gravedad del Sol provoca que la luz de las estrellas situadas detrás de su disco viajen por la curva que se genera y sean visibles desde la Tierra. En el eclipse de mayo de 1919 Eddintong confirmó esta distorsión del espacio-tiempo al observar las estrellas en posición aparente alrededor del Sol, imposibles de observar en condiciones normales, y que en realidad están colocadas detrás del disco solar.
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Tipos de eclipses de Sol
Los eclipses solares se producen cuando la Luna Nueva, en una alineación recta o prácticamente recta entre el Sol y la Tierra, proyecta su sombra sobre nuestro planeta. Como todo cuerpo que no produce luz y que solo la recibe, la sombra de nuestro satélite se divide en tres áreas: umbra (la más densa e interna), penumbra (la más externa y tenue) y la antumbra, la cual se forma a cierta distancia donde termina la umbra y rara vez logra alcanzar la superficie de la Tierra.
La umbra lunar es la que provoca los eclipses totales de Sol, mientras que la penumbra produce los parciales. En los anulares (cuando la Luna no cubre totalmente el disco solar y se percibe un aro luminoso alrededor del disco lunar) es la antumbra la que entra en juego.
Protege tus ojos
El Sol nunca debe observarse directamente sin protección, ni antes ni durante ni después de un eclipse, ya que la radiación ultravioleta podría provocar daños permanentes a la retina y una posible ceguera.
En caso de no disponer de filtros o lentes solares ni de instrumental adecuado para la observación de este tipo de eventos, es aceptable utilizar, durante algunos segundos, un cristal para máscara de soldadura de calibre 12 o superior, tal como sugieren expertos citados por la NASA.
Otra opción más segura es proyectar el Sol sobre una superficie lisa usando unos binoculares, un telescopio o un cartón con un pequeño agujero.
Se desaconseja el uso de radiografías, negativos fotográficos o gafas de Sol, debido a que ninguno ofrece la protección necesaria.
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Lo que veremos
Es imposible hablar de eclipses de Sol en la República Dominicana sin evocar el ocurrido el 11 de julio de 1991, que se apreció con un oscurecimiento (la fracción del área del Sol cubierta por la Luna) de un 43 %. También el eclipse del 26 de febrero de 1998, el de mayor oscurecimiento (81 %) en los últimos 66 años. Y, desde luego, los eclipses del 8 de de abril de 2005 y 3 de noviembre de 2013, en los cuales nuestro satélite cubrió, respectivamente, un 60 y un 56 % del área solar. En el eclipse de este lunes 21 de agosto el oscurecimiento del Sol será de 73 %, el mayor en casi 20 años, y, siempre que las condiciones meteorológicas lo permitan, se podrá apreciar a partir de las 2:04 de la tarde, alcanzando su punto máximo a las 3:29 y culminando a las 4:43.

Los Estados Unidos se preparan para su gran eclipse total de Sol



Este lunes 21 de agosto la porción central de la sombra de la Luna recorrerá amplias zonas de los estados de Oregon, Idaho, Wyoming, Nebraska, Misuri, Illinois, Kentucky, Tennessee y Carolina del Sur, además de tocar partes de Kansas, Georgia y Carolina del Norte, en lo que será el primer eclipse total de Sol en los Estados Unidos desde 1979 y el primero de costa a costa desde 1918.
Vistos desde la Tierra, los discos de la Luna y Sol aparentan tener el mismo tamaño, pero no fue siempre así, ni tampoco lo será eternamente, por lo que contemplar un eclipse de Sol en nuestros tiempos es un verdadero privilegio cósmico.
Tanto los eclipses lunares como los solares han fascinado a la humanidad en toda su historia, y su observación, en especial si se trata de un eclipse total de Sol, es una experiencia única que marca de por vida.
Los eclipses solares son sencillamente estremecedores, pero más que excepcionales espectáculos, han sido eventos astronómicos esenciales para la comprensión misma del universo.
Fue gracias a sus experimentos durante el eclipse total de Sol del 29 de mayo de 1919 que el astrofísico británico Arthur Eddintong, instalado en la isla de Príncipe, en las costas africanas, pudo validar lo plasmado por Albert Einstein cuatro años antes en su teoría de la Relatividad General.
Según la teoría de Einstein, la gravedad altera el espacio-tiempo y lo curva, es por ello que la imponente gravedad del Sol provoca que la luz de las estrellas situadas detrás de su disco viajen por la curva que se genera y sean visibles desde la Tierra. En el eclipse de mayo de 1919 Eddintong confirmó esta distorsión del espacio-tiempo al observar las estrellas en posición aparente alrededor del Sol, imposibles de observar en condiciones normales, y que en realidad están colocadas detrás del disco solar.
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Tipos de eclipses de Sol
Los eclipses solares se producen cuando la Luna Nueva, en una alineación recta o prácticamente recta entre el Sol y la Tierra, proyecta su sombra sobre nuestro planeta. Como todo cuerpo que no produce luz y que solo la recibe, la sombra de nuestro satélite se divide en tres áreas: umbra (la más densa e interna), penumbra (la más externa y tenue) y la antumbra, la cual se forma a cierta distancia donde termina la umbra y rara vez logra alcanzar la superficie de la Tierra.
La umbra lunar es la que provoca los eclipses totales de Sol, mientras que la penumbra produce los parciales. En los anulares (cuando la Luna no cubre totalmente el disco solar y se percibe un aro luminoso alrededor del disco lunar) es la antumbra la que entra en juego.
Protege tus ojos
El Sol nunca debe observarse directamente sin protección, ni antes ni durante ni después de un eclipse, ya que la radiación ultravioleta podría provocar daños permanentes a la retina y una posible ceguera.
En caso de no disponer de filtros o lentes solares ni de instrumental adecuado para la observación de este tipo de eventos, es aceptable utilizar, durante algunos segundos, un cristal para máscara de soldadura de calibre 12 o superior, tal como sugieren expertos citados por la NASA.
Otra opción más segura es proyectar el Sol sobre una superficie lisa usando unos binoculares, un telescopio o un cartón con un pequeño agujero.
Se desaconseja el uso de radiografías, negativos fotográficos o gafas de Sol, debido a que ninguno ofrece la protección necesaria.
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Lo que veremos
Es imposible hablar de eclipses de Sol en la República Dominicana sin evocar el ocurrido el 11 de julio de 1991, que se apreció con un oscurecimiento (la fracción del área del Sol cubierta por la Luna) de un 43 %. También el eclipse del 26 de febrero de 1998, el de mayor oscurecimiento (81 %) en los últimos 66 años. Y, desde luego, los eclipses del 8 de de abril de 2005 y 3 de noviembre de 2013, en los cuales nuestro satélite cubrió, respectivamente, un 60 y un 56 % del área solar. En el eclipse de este lunes 21 de agosto el oscurecimiento del Sol será de 73 %, el mayor en casi 20 años, y, siempre que las condiciones meteorológicas lo permitan, se podrá apreciar a partir de las 2:04 de la tarde, alcanzando su punto máximo a las 3:29 y culminando a las 4:43.