Resultado de imagen para presidencia de la republica dominicana logo


SANTO DOMINGO. “Aquí me ponen los sueros y las medicinas”, cuenta un paciente que tiene tres días en una cama de la sala de emergencia del hospital Salvador B. Gautier, donde el cierre de 32 salas de internamiento mantiene la unidad sobrepoblada.
Muchos tardan allí hasta cinco días esperando una cama, pero en la mayoría de los casos reciben la de alta médica y al poco tiempo regresan, porque sufren una recaída.
Ellos requieren de un ingreso formal, donde se le brinden las atenciones especializadas, acorde a su enfermedad.
Pero en ese centro asistencial, que hace poco fue traspasado del Instituto Dominicano de Seguros Sociales (IDSS) al Servicio Nacional de Salud (SNS), como dispone la Ley que crea el organismo, falta de todo y los RD$ 4 millones de subvención sólo alcanzan para comprar la comida y el material gastable, a decir del doctor Fulgencio Severino, coordinador de enseñanza de cardiología del establecimiento de salud.
En el hospital hay varias habitaciones de dos camas cerradas por filtraciones, lo que significa una reducción de 64 camas, siendo las zonas más afectadas las de cardiología, ortopedia, gastroenterología y neumología. En esta última área de siete salas de internamiento hay tres cerradas y el piso de la estación de enfermería está dañado. En el segundo piso hay 11 habitaciones cerradas.
Pero en peor situación está el departamento de psiquiatría que está abandonado.
Los médicos de cardiología asumieron la reparación de tres habitaciones con el dinero que les sobra de los congresos médicos que realizan.
Las áreas de hospitalización que están en condiciones aceptables son las de medicina interna, neurocirugía, endocrinología y cirugía plástica.
Este jueves, cuando reporteros de DL recorrían el hospital se encontraron con el doctor Severino que le pedía al administrador del hospital la reparación del piso de uno de los pasillos y el empleado impotente le decía que no había recursos.
Dinero
Lo que más le hace falta al nosocomio para funcionar es dinero, a pesar de que cada mes le facturan al Seguro Nacional de Salud (Senasa) alrededor de RD$ 25 millones.
“No aparecen los recursos, y tampoco hay cabeza con quien discutir los problemas. El Servicio Nacional de Salud es inaccesible”, dijo el cardiólogo.
El mejor ejemplo de esa situación que critica lo constituye la instalación de un angiotomógrafo que lleva más de siete meses en el hospital y por falta de RD$3 millones para la compra de un banco de UPS no se ha puesto a funcionar, mientras se corre el riesgo de perder la garantía del equipo que costó más de RD$ 40 millones.
El UPS es necesario, porque una vez instalado el aparato no se debe apagar y la energía eléctrica que llega al centro asistencial no tiene suficiente potencia. Al UPS se le adaptará un cable del tendido eléctrico que garantizarán el abastecimiento del fluido eléctrico.
El angiotomógrafo, de 64 cortes, es de los más modernos y el único que existe en el país a nivel de hospitales públicos, y se utiliza para practicar tomografías de todas partes del cuerpo, en especial a los pacientes que sufren de accidentes cerebro vasculares. También se utilizan para estudiar la arteria coronaria.
Contiguo a donde está el equipo se comenzó a reparar la zona, pero los trabajos están paralizados.
Severino cuenta que el Senasa está en la disposición de proporcionar los RD$3 millones a título de préstamo para pagar con servicios, pero el SNS no gestiona una autorización para hacer efectivo el mismo.
“Tener un equipo de esta magnitud y no ponerlo a funcionar por tres millones de pesos es condenar los pacientes con accidentes cerebro vasculares”, dice Severino.
El área de hemodinamia sin equipo
El servicio de hemodinámica de ese centro de salud es precario, porque el equipo lleva más de un año dañado, lo que impide hacer coronariografia y angioplastia y mucho menos colocar marcapaso a pacientes que permanentemente llegan al hospital con infarto agudo del miocardio.
El aparato permanece tapado con una lona negra, lo que denota una situación de abandono.

Por falta de camas, la emergencia del Hospital Salvador B. Gautier es una sala de internamiento



SANTO DOMINGO. “Aquí me ponen los sueros y las medicinas”, cuenta un paciente que tiene tres días en una cama de la sala de emergencia del hospital Salvador B. Gautier, donde el cierre de 32 salas de internamiento mantiene la unidad sobrepoblada.
Muchos tardan allí hasta cinco días esperando una cama, pero en la mayoría de los casos reciben la de alta médica y al poco tiempo regresan, porque sufren una recaída.
Ellos requieren de un ingreso formal, donde se le brinden las atenciones especializadas, acorde a su enfermedad.
Pero en ese centro asistencial, que hace poco fue traspasado del Instituto Dominicano de Seguros Sociales (IDSS) al Servicio Nacional de Salud (SNS), como dispone la Ley que crea el organismo, falta de todo y los RD$ 4 millones de subvención sólo alcanzan para comprar la comida y el material gastable, a decir del doctor Fulgencio Severino, coordinador de enseñanza de cardiología del establecimiento de salud.
En el hospital hay varias habitaciones de dos camas cerradas por filtraciones, lo que significa una reducción de 64 camas, siendo las zonas más afectadas las de cardiología, ortopedia, gastroenterología y neumología. En esta última área de siete salas de internamiento hay tres cerradas y el piso de la estación de enfermería está dañado. En el segundo piso hay 11 habitaciones cerradas.
Pero en peor situación está el departamento de psiquiatría que está abandonado.
Los médicos de cardiología asumieron la reparación de tres habitaciones con el dinero que les sobra de los congresos médicos que realizan.
Las áreas de hospitalización que están en condiciones aceptables son las de medicina interna, neurocirugía, endocrinología y cirugía plástica.
Este jueves, cuando reporteros de DL recorrían el hospital se encontraron con el doctor Severino que le pedía al administrador del hospital la reparación del piso de uno de los pasillos y el empleado impotente le decía que no había recursos.
Dinero
Lo que más le hace falta al nosocomio para funcionar es dinero, a pesar de que cada mes le facturan al Seguro Nacional de Salud (Senasa) alrededor de RD$ 25 millones.
“No aparecen los recursos, y tampoco hay cabeza con quien discutir los problemas. El Servicio Nacional de Salud es inaccesible”, dijo el cardiólogo.
El mejor ejemplo de esa situación que critica lo constituye la instalación de un angiotomógrafo que lleva más de siete meses en el hospital y por falta de RD$3 millones para la compra de un banco de UPS no se ha puesto a funcionar, mientras se corre el riesgo de perder la garantía del equipo que costó más de RD$ 40 millones.
El UPS es necesario, porque una vez instalado el aparato no se debe apagar y la energía eléctrica que llega al centro asistencial no tiene suficiente potencia. Al UPS se le adaptará un cable del tendido eléctrico que garantizarán el abastecimiento del fluido eléctrico.
El angiotomógrafo, de 64 cortes, es de los más modernos y el único que existe en el país a nivel de hospitales públicos, y se utiliza para practicar tomografías de todas partes del cuerpo, en especial a los pacientes que sufren de accidentes cerebro vasculares. También se utilizan para estudiar la arteria coronaria.
Contiguo a donde está el equipo se comenzó a reparar la zona, pero los trabajos están paralizados.
Severino cuenta que el Senasa está en la disposición de proporcionar los RD$3 millones a título de préstamo para pagar con servicios, pero el SNS no gestiona una autorización para hacer efectivo el mismo.
“Tener un equipo de esta magnitud y no ponerlo a funcionar por tres millones de pesos es condenar los pacientes con accidentes cerebro vasculares”, dice Severino.
El área de hemodinamia sin equipo
El servicio de hemodinámica de ese centro de salud es precario, porque el equipo lleva más de un año dañado, lo que impide hacer coronariografia y angioplastia y mucho menos colocar marcapaso a pacientes que permanentemente llegan al hospital con infarto agudo del miocardio.
El aparato permanece tapado con una lona negra, lo que denota una situación de abandono.