NUEVA YORK. Una ira colectiva entre comunitarios y especialistas en justicia criminal se ha desatado en la ciudad contra el juez David Kirschner, quien liberó sin fianza el pasado mes a un boricua adicto y esquizofrénico que se robó el jueves una ambulancia que abordaba una paramédico y luego la atropelló con el vehículo.

José González, quien fue escoltado con esposas desde el cuartel hasta la corte criminal, se reía a carcajadas ante los policías y familiares de Yadira Arroyo (Yari), quien falleció en el incidente.

Su arresto en febrero se produjo por cargos de asalto contra un policía, cuando se resistió al arresto y le fue encima a los agentes.

Sobre el hecho en el que falleció Arroyo existen videos filmados por testigos y cámaras de seguridad en el área de El Bronx.

González, quien fue arrestado y acusado formalmente de cargos de asesinato en primer grado y robo de propiedad gubernamental, parecía estar drogado en el momento de cometer el crimen, dijeron testigos.

Tenía 31 arrestos previos en una combinación de delitos graves y menores, pero estaba en las calles luego de ser liberado la penúltima vez que fue detenido por la policía.

La muerte de la paramédico, madre de cinco hijos, se ha convertido en el motivo para que se haga una amplia manifestación de duelo y solidaridad.

Cientos de comunitarios se han acercado al altar que se levantó en su memoria, el cuartel de bomberos donde pertenecía como parte de los servicios de emergencias (EMT), administrado por el Departamento de Bomberos (NYFD) y su casa.

Vigilias, oraciones y misas en la escena se han realizado desde el domingo en la noche para recordarla.

Juez dice ignoraba el récord de González

El juez alega que otorgó la libertad sin fianza a González, porque desconocía su historial delictivo y que ese récord no le fue entregado por los fiscales.

Desoyó la petición de la fiscalía para que le impusiera una fianza de $5, 000 dólares en efectivo y lo liberó bajo su propia responsabilidad, el 26 de febrero.

La familia, líderes y activistas comunitarios han criticado el hecho de que González estuviera en la calle a pesar de que había sido detenido 31 veces anteriores.

La familia de la paramédico pidió la pena de muerte para González, aunque la pena letal se abolió en 2004 en el estado de Nueva York y la máxima es cadena perpetua.

Los fiscales argumentaron el 26 de febrero en la lectura de cargos que la conducta de González mostró una “indiferencia por una orden judicial en vigor y para hacer cumplir la ley”.

Pero una fuente dijo que el juez Kirschner no tenía el registro completo de arrestos de González frente a él.

Su historia psiquiátrica nunca se planteó en la audiencia, según la transcripción de la corte. Nadie pidió un examen psiquiátrico.

“El juez sólo tenía la hoja de antecedentes penales, con ocho faltas de González, sobre todo por consumo de marihuana. Él no vio el video, que solo salió esta semana”, dijo una fuente cercana al magistrado.

Kirschner le preguntó a González si tenía otro caso abierto y el abogado del acusado respondió que no y que ese era el único.

El juez ordenó entonces que lo liberaran, hasta la audiencia en la corte al día siguiente.

“Espero que consiga lo que merece, espero que pague por lo que hizo”, dijo Kenny Robles, de 19 años, hijo de la paramédico.

Arroyo fue aplastada por las ruedas de su ambulancia. Según las autoridades, ella conducía el vehículo cuando González, de 25 años, saltó dentro y trató de manejar. La atropelló dos veces mientras la paramédico trataba de detenerlo.

Los críticos del juez coinciden en que si González no hubiera estado en las calles, la muerte de Arroyo no habría ocurrido, al menos de esa manera.

Ira en Nueva York contra juez que liberó al asesino de paramédico



NUEVA YORK. Una ira colectiva entre comunitarios y especialistas en justicia criminal se ha desatado en la ciudad contra el juez David Kirschner, quien liberó sin fianza el pasado mes a un boricua adicto y esquizofrénico que se robó el jueves una ambulancia que abordaba una paramédico y luego la atropelló con el vehículo.

José González, quien fue escoltado con esposas desde el cuartel hasta la corte criminal, se reía a carcajadas ante los policías y familiares de Yadira Arroyo (Yari), quien falleció en el incidente.

Su arresto en febrero se produjo por cargos de asalto contra un policía, cuando se resistió al arresto y le fue encima a los agentes.

Sobre el hecho en el que falleció Arroyo existen videos filmados por testigos y cámaras de seguridad en el área de El Bronx.

González, quien fue arrestado y acusado formalmente de cargos de asesinato en primer grado y robo de propiedad gubernamental, parecía estar drogado en el momento de cometer el crimen, dijeron testigos.

Tenía 31 arrestos previos en una combinación de delitos graves y menores, pero estaba en las calles luego de ser liberado la penúltima vez que fue detenido por la policía.

La muerte de la paramédico, madre de cinco hijos, se ha convertido en el motivo para que se haga una amplia manifestación de duelo y solidaridad.

Cientos de comunitarios se han acercado al altar que se levantó en su memoria, el cuartel de bomberos donde pertenecía como parte de los servicios de emergencias (EMT), administrado por el Departamento de Bomberos (NYFD) y su casa.

Vigilias, oraciones y misas en la escena se han realizado desde el domingo en la noche para recordarla.

Juez dice ignoraba el récord de González

El juez alega que otorgó la libertad sin fianza a González, porque desconocía su historial delictivo y que ese récord no le fue entregado por los fiscales.

Desoyó la petición de la fiscalía para que le impusiera una fianza de $5, 000 dólares en efectivo y lo liberó bajo su propia responsabilidad, el 26 de febrero.

La familia, líderes y activistas comunitarios han criticado el hecho de que González estuviera en la calle a pesar de que había sido detenido 31 veces anteriores.

La familia de la paramédico pidió la pena de muerte para González, aunque la pena letal se abolió en 2004 en el estado de Nueva York y la máxima es cadena perpetua.

Los fiscales argumentaron el 26 de febrero en la lectura de cargos que la conducta de González mostró una “indiferencia por una orden judicial en vigor y para hacer cumplir la ley”.

Pero una fuente dijo que el juez Kirschner no tenía el registro completo de arrestos de González frente a él.

Su historia psiquiátrica nunca se planteó en la audiencia, según la transcripción de la corte. Nadie pidió un examen psiquiátrico.

“El juez sólo tenía la hoja de antecedentes penales, con ocho faltas de González, sobre todo por consumo de marihuana. Él no vio el video, que solo salió esta semana”, dijo una fuente cercana al magistrado.

Kirschner le preguntó a González si tenía otro caso abierto y el abogado del acusado respondió que no y que ese era el único.

El juez ordenó entonces que lo liberaran, hasta la audiencia en la corte al día siguiente.

“Espero que consiga lo que merece, espero que pague por lo que hizo”, dijo Kenny Robles, de 19 años, hijo de la paramédico.

Arroyo fue aplastada por las ruedas de su ambulancia. Según las autoridades, ella conducía el vehículo cuando González, de 25 años, saltó dentro y trató de manejar. La atropelló dos veces mientras la paramédico trataba de detenerlo.

Los críticos del juez coinciden en que si González no hubiera estado en las calles, la muerte de Arroyo no habría ocurrido, al menos de esa manera.