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SANTO DOMINGO. La avenida Juan Pablo Duarte o simplemente “La Duarte”, es una vía de cuatro carriles que se caracteriza por el amplio flujo vehicular, pero además porque históricamente allí se alojaron las principales tiendas de la ciudad de Santo Domingo hasta mediados de los 70, cuando surgieron los “Malls”.
La avenida, que a partir del puente que une las avenidas Expreso V Centenario y Padre Castellanos se convierte en una calle de una sola vía, es de difícil transitar debido a que a parte del flujo vehicular que persiste, los negocios y vehículos estacionados a ambos lados dejan a penas un carril para la circulación. Desde los alrededores del Liceo Juan Pablo Duarte, donde predominan talleres de reparación de estufas y otros instrumentos que utilizan las aceras para colocar sus maquinarias, hasta la calle Teniente Amado García, la avenida Duarte apenas tiene un carril para el tránsito vehicular. A esto se agregan almacenes, tiendas de ropa y vendedores ambulantes que han tomado la vía para extender sus comercios. Los peatones deben hacer malabares para pasearse entre callejones de ropa y bisuterías que, colocados en mesas de madera a lo largo de la vía, impiden caminar libremente por allí También los desperdicios de los pequeños puestos de comida y “las importadoras” son colocados en plena vía, sin que nadie intervenga para poner freno a la situación.
Aunque en el área circulan algunos agentes de la Autoridad Metropolitana del Transporte, las infracciones parecen no tener lugar allí, donde la larga fila de vehículos estacionados se extiende por varios kilómetros limitando el espacio de libre circulación.

Comercios y falta de estacionamientos reducen la Duarte a casi un carril



SANTO DOMINGO. La avenida Juan Pablo Duarte o simplemente “La Duarte”, es una vía de cuatro carriles que se caracteriza por el amplio flujo vehicular, pero además porque históricamente allí se alojaron las principales tiendas de la ciudad de Santo Domingo hasta mediados de los 70, cuando surgieron los “Malls”.
La avenida, que a partir del puente que une las avenidas Expreso V Centenario y Padre Castellanos se convierte en una calle de una sola vía, es de difícil transitar debido a que a parte del flujo vehicular que persiste, los negocios y vehículos estacionados a ambos lados dejan a penas un carril para la circulación. Desde los alrededores del Liceo Juan Pablo Duarte, donde predominan talleres de reparación de estufas y otros instrumentos que utilizan las aceras para colocar sus maquinarias, hasta la calle Teniente Amado García, la avenida Duarte apenas tiene un carril para el tránsito vehicular. A esto se agregan almacenes, tiendas de ropa y vendedores ambulantes que han tomado la vía para extender sus comercios. Los peatones deben hacer malabares para pasearse entre callejones de ropa y bisuterías que, colocados en mesas de madera a lo largo de la vía, impiden caminar libremente por allí También los desperdicios de los pequeños puestos de comida y “las importadoras” son colocados en plena vía, sin que nadie intervenga para poner freno a la situación.
Aunque en el área circulan algunos agentes de la Autoridad Metropolitana del Transporte, las infracciones parecen no tener lugar allí, donde la larga fila de vehículos estacionados se extiende por varios kilómetros limitando el espacio de libre circulación.